domingo, 22 de julio de 2012

UN DÍA EXTRAÑO EN EL MUSEO REGIONAL


                        Mis padres me invitaron al Museo  de Rancagua,  yo no quería ir,  pero me convencieron por la invitación a la Fábrica de Helados,  en donde me comprarían uno. 
                         El  comienzo fue muy divertido, porque usamos el microbús  y luego caminamos para llegar al museo  en calle Estado con Ibieta,  estaba la puerta abierta, sin guardias  y su entrada permanecía con un brillo fosforescente,  me dio hipo que hasta hoy me dura,  hip, hip, hip.  Me atreví a pasar  y me siguieron mis padres,  al atravesar  sentimos que nuestros cuerpos traspasaban un molde de gelatina pegajosa  y empecé a experimentar  que nos empequeñecíamos  al tamaño de mis juguetes  más chicos que un lego  pequeño,  nos dimos cuenta que los tres  nos habíamos encogido,  rápidamente nos fuimos al pasto sin pensar que habían insectos,  mi papá vio una hormiga,  yo grité  ¡ha¡,  corrimos rápido,  pero nos atrapó   llamando más hormigas,  nos vieron asustados, asombrosamente fuimos llevados ante la hormiga Reina,  quien hablaba como nosotros español  al igual que las demás hormigas,   nos dijeron ¿qué hacen en el museo en esta época de invierno? ¿Nos vienen a matar o a exterminar de este hermoso lugar?  No ven que nosotras las hormigas y demás habitantes queremos que nos visiten en paz.  Se me ocurrió decir algo gracioso para calmar a las hormigas que parecían enojadas  y dije:  “Venimos en paz  y no en pasas, para que nos coman”.  Todas las hormigas  al escuchar comenzaron reír al mismo tiempo  y nos hicieron sus amigos,  a una de ellas le puse BOM,  a otra PUN,  y finalmente PIN. 
                        Conversamos con las hormigas y nos contaron que tenían un trato con las abejas,  les pregunté de qué se trataba,  respondieron  que ellas  avisaban cuando venían las avispas  y las ayudamos  a defenderse,  ellas en cambio dan miel para que vivamos.  Fue ahí que le pedía a BOM  que me llevara a  ver la colmena de abejas,  y  conocí a una abeja obrera que le llamé VEM,  que me mostró el colmenar y salimos a volar con mis padres por el museo montados en ellas, lo recorrimos todo  volando,  vimos maquetas de Iglesias  y casas que se veían gigantes,  al igual en el jardín  vi flores,  también escarabajos y otros insectos,  estábamos terminando el recorrido que nos llevaría a  la puerta cuando BOM, nos alerto  sobre la presencia de avispas asesinas,  pasándome unas ramas  pequeñas de pino  y con ellas nos defendimos sacando a las avispas,  quienes huyeron despavoridas  y con lo cual nos ganamos el cariño y respeto de hormigas y abejas,  pudiendo traspasar  la puerta de salida del museo,  volviendo a nuestro tamaño normal.   Caminamos hacia la fábrica de  helados,  pero eso es otra historia.

martes, 10 de julio de 2012


El patio                                                   
                                                                                                                                                  
Niños de pies sueltos, cuando  corren en el patio, queda allí el recuerdo de los cuentos de hadas, somos reyes, gitanos, libres y encarcelados. Todos jugando. Te  espero con paciencia  recreo, para jugar en tus rincones y dejar allí mis Historias de infancia. Gritos, carreras y carcajadas componen tu melodía de patio de escuela, que nunca se termine de tocar esa música para mi celestial